El codo de niñera es como se conoce popularmente a la pronación dolorosa o subluxación de la cabeza del radio.

¿Subluxación de la cabeza del radio? ¿eso qué tiene que ver con el codo de una niñera? ¿y desde cuándo los radios tienen cabeza?

Definamos los términos:

-Subluxación: popularmente conocida como dislocación. Se refiere a la pérdida de contacto INCOMPLETA o PARCIAL entre las superficies de los huesos que forman una articulación. Es como si dijéramos que la articulación se sale de su sitio, pero no del todo. En una luxación sí ocurre una pérdida de contacto total entre las superficies articulares

-Cabeza del radio: en el hueso radio del antebrazo, es una zona redondeada-cilíndrica que se ubica en su extremo superior haciendo contacto con una zona concreta del hueso cúbito, también del antebrazo. Normalmente ese contacto nos permite hacer los movimientos de supinación y pronación del antebrazo (rotarlo hacia un lado u otro).

-Pronación: es el movimiento de rotación del antebrazo que permite situar el dorso de la mano hacia arriba. El movimiento contrario, la supinación, hace que la palma de la mano mire hacia arriba.

Entonces, la subluxación de la cabeza del radio, pronación dolorosa o codo de niñera, es una situación en la cual se pierde de forma parcial el contacto entre la cabeza del radio y su superficie correspondiente en el cúbito. Además, un ligamento que se encuentra alrededor de la cabeza del radio se desplaza y en vez de rodear el extremo de este hueso queda atrapado entre dos, con lo cual queda bloqueada la articulación, el antebrazo no se puede girar y duele. Por esto, el niño no puede hacer los movimientos de supinación-pronación.

Se presenta habitualmente en menores de 5 años debido a la elasticidad de los ligamentos propia de los niños de esa edad. El mecanismo desencadenante suele ser una torcedura brusca del antebrazo y codo:

  • El niño va caminando de la mano de su padre, madre o cuidador. Se va a caer y para que no se caiga, se le da un tirón del brazo.
  • El niño no quiere caminar y para forzarlo a andar, se le tira bruscamente del brazo (¿de aquí vendrá lo de “codo de niñera”?).
  • En otras ocasiones los padres o cuidadores no han observado ningún traumatismo y, sin embargo, el niño aqueja dolor en la extremidad y limitación para moverla.

El cuadro clínico nos presenta a un niño de entre 1 y 5 años que acude a la consulta con la extremidad afectada inmóvil y pegada al tronco. Los padres suelen decirte que creen que se ha hecho daño en el hombro. Al explorarlo te das cuenta de que el hombro no le duele, tampoco el brazo (entendido como “brazo” la zona de la extremidad superior que abarca desde donde termina el hombro hasta donde empieza el codo), tampoco al hacer movimientos de flexión y extensión de la muñeca. El niño es capaz de apretar los dedos de la mano si se lo pides (y si él quiere hacerlo, claro). Tampoco se observan deformidades ni moratones. La clave está en que cuando empiezas a hacer el movimiento de supinación del antebrazo el niño llora fuertemente.

Para hacer el diagnóstico no hace falta hacer radiografía, a menos que tengamos duda diagnóstica, pero no suele ser así. Simplemente escuchar cómo se produjo la lesión y explorar al niño aunque, como dije antes, a veces el mecanismo de la lesión es desconocido.

La lesión se resuelve con una maniobra que es más fácil de hacer que de explicar y cuya finalidad es devolver al ligamento y a la cabeza del radio a su sitio: debemos invertir el mecanismo de producción de la lesión. Para ello, se tira con suavidad del antebrazo cogido por la muñeca y colocando el pulgar de la otra mano sobre la cara anterior de la cabeza del radio. Se va girando lentamente el antebrazo de modo que el pulgar del niño se vaya alejando de su cuerpo, a la vez que flexionamos el codo. El desbloqueo tiene lugar cuando notamos un resalte o click en el lugar donde tenemos colocado el dedo pulgar. El niño recupera de inmediato la movilidad y si la lesión era reciente, deja de doler y el niño de llorar.

Si se trata del primer episodio y se ha resuelto en las primeras 12 horas, no es necesario inmovilizar la extremidad. Se inmovilizaría si a pesar de hacer la maniobra correcta y notar el “click o resalte”, persiste con dolor. También podría ser necesario inmovilizar 2 ó 3 semanas si hay episodios recurrentes. Lo normal es que no haga falta.

Como precaución, evitar alzar a un niño agarrándolo de la muñeca o de la mano. Levántelo por debajo de los brazos (axilas). No balancear a los niños agarrándolos de las manos o del antebrazo. En general, tener el cuidado de evitar esos tirones bruscos en los brazos. Y saber también que es posible que el cuadro se repita una o más veces hasta que se llegue a los 5 años.

Video resolución de un caso:

https://www.youtube.com/watch?v=Z_wet4xnLkA